La conservación del capital natural y las justas compensaciones

De todos los graves problemas de este afligido presente, la crisis climática nos envuelve a todos sin diferencia.  La inversión más impactante sería que los más innovadores y visionarios inversionistas se dieran cuenta del significado del capital natural, de la emergencia climática en donde urgen medidas por parte de todos los sectores para la protección de la biodiversidad, la red de la vida que nos provee de los vitales servicios de la naturaleza. Eso sería visionario, ante un planeta que se está desmoronando, preservar su bio-capacidad.  La diferencia no la percibí, me gustaría llegar y oír la verdadera innovación en la forma de hacer negocios, no sólo trueques de servicios y productos, sino conseguir conectar la conservación del capital natural a las justas compensaciones que los dueños de los bosques deben recibir  por conservar, los más pobres dueños de la infraestructura natural del planeta, a ver si somos capaces de ver más allá del dinero lo que es real para preservar la calidad de vida en el planeta. Hoy día tan venida a menos, que ya sufre desastres climáticos que va dejando desheredados, ampliando la base de la pobreza total.

De bosques y hombres, por Yann Arthus Bertrand para el Año Internacional de los Bosques (7min. 30seg.)

No seamos ajenos a esta debacle de los servicios de los ecosistémicos. Debe ser tomado como una urgente prioridad en donde los planes de negocios y los modelos no solo fueran “green businesses”,  sino patrocinadores de la conservación del capital natural del planeta. Nueva forma de hacer negocios en donde una nueva moneda se ponga en juego, no sólo la financiera, sino una nueva forma de recibir retornos sociales y ambientales, en donde se vea a las comunidades y la extrema pobreza como un nuevo mercado, integrándolos a un mundo en donde multiplicamos nuestras necesidades y el planeta no da ya para tantos y tan chatarras. Retornos intangibles de satisfacción, de solidaridad con los más necesitados, orgullo de heredar un planeta con funciones y servicios a nuestros hijos y el día de mañana partir de esta vida con el corazón aliviado de una carga, una deuda que todos deberíamos saldar, el impacto de nuestra forma de vida al organismo viviente más grande el sistema solar, la Tierra y a la que solo hemos sabido explotar, por verguenza o por reconciliación un pensamiento que cambie tu relación con la Tierra. Antes de considerarse innovadores, realmente hay que atreverse a romper las ollas y no cocinar sopas nuevas en ollas en donde se cocina tanta riqueza y tanta pobreza a la vez. En donde todo está basado en una explotación y  contaminación de la única casa que tenemos y que es la de nuestros hijos. Hay que darnos un espacio en donde quepan otros pensamientos, otros valores, emociones y compromisos ante lo que hoy nos resistimos a aceptar, la catástrofe ambiental. Qué vergüenza.

Escrito por Martha “Pati” Ruiz Corzo para el Blog de SOCAP11,                                     San Francisco, California, Septiembre 2011

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